Historia de la Banda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por los inicios del año 2000 un joven comerciante de Bulones de la Localidad de Burzaco, decidió que ya era hora de cumplir su sueño... convocó a un grupo de amigos de la secundaria, y a otro, de verdaderos desconocidos, y formó una banda de músicos que le rindieran tributo al grupo del que era fanático, Los Fabulosos Cadillacs, así y sin muchas vueltas se formó ESTATE KIETO, y a mediados de ese mismo año sin mucho ensayo comenzaron una serie de presentaciones en bares y en boliches como CLUB XXI, PETECOS, HARD ROCK CAFE, TEATRO SUR, LOCOS X EL FUTBOL, etc.
La banda casi siempre mantuvo, instrumentalmente hablando, su formación original: cantante, guitarrista, bajista, baterista, tecladista, dos percusionistas, y un set de vientos, formado por trompetista, saxofonista y trombonista. Sin embargo, varió su formación muchísimas veces, tanto que sólo quedan dos miembros originales: Boxer, la voz y líder histórico, y su "lugar teniente", el Alemán, proyecto inconcluso de percusionista.
Con los años, ESTATE KIETO sumó muchísimas presentaciones, su modesta fama como banda de covers, los llevó a tocar a distintos bares, boliches, cumpleaños, casamientos, fiestas de fin de año y eventos empresariales. Abrió su repertorio de covers, incluyendo temas de Los Auténticos Decadentes, Los Pericos, Bersuit Vergarabat, La Mosca, Kapanga, Vicentico y Rodrigo.
Fueron banda de soporte de grupos como Los Auténticos Decadentes, Memphis, Karamelo Santo, Los Tipitos, Pez y el Otro Yo. Tocaron para fiestas de Carrefour, Kraft, Garbarino y otras empresas, en distintos eventos del BIngo de Pilar, Jockey Club de Palermo, Club de Golf de Olivos y los Hoteles Hilton, Sheraton, Abasto, Intercontinental, Salón Altos del Mirador, Sanfiz, Palacio San Miguel, Costa Salguero, Centro Naval, etc. Así, la banda de estilo musical "ska- latino-fiestero-bailantero", que debe su nombre al de un Pub de las calles de Galicia, sigue animando momentos inolvidables para aquellas personas que sólo busquen divertirse, dando con su nombre, una orden que nunca van a poder cumplir.